martes, 9 de noviembre de 2010

No esperes a que el agua hierva

Cuentan, que si introducimos una rana en un recipiente con agua hirviendo, esta (como parece lógico) va a hacer lo posible para salir de él, y saltará hasta conseguirlo, pero, si introducimos al pobre animal en agua a temperatura ambiente y empezamos a calentar ese agua, la rana permanecerá dentro del recipiente hasta morir literalmente hervida.


Este ejemplo, suele usarse para ilustrar como de manera análoga las personas podemos llegar a actuar de la misma manera, el secreto está en la incapacidad del animal (y la nuestra) para percibir los pequeños cambios de temperatura que suceden en cortos espacios de tiempo.

Cuantas personas actúan ‘por costumbre’ en ámbitos importantes de su vida, ya sea el laboral, el sentimental, etc., no son pocos los que sufren una situación laboral desagradable, ya sea por un jefe poco comprensivo, un entorno enrarecido o incluso casos más graves de acoso de cualquier índole.

Es curioso como al preguntar a una persona bajo estas circunstancias si eso es así desde el primer día, la respuesta más habitual es que no, que la situación fue degradándose poco a poco hasta llegar a ser insostenible, que si eso hubiera sido así el primer día, posiblemente no hubiera habido un segundo.

No es lógico esperar a que el agua hierva para escapar del recipiente, analiza que es lo que te molesta y pregúntate si lo tolerarías si fuera un primer día, si la respuesta es no, o simplemente dudas, prepárate para actuar, no esperes a que el agua hierva, a veces ya es demasiado tarde.
 
Fuente: aprendecoaching.com
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